Para Lula, la soberanía de Brasil está en juego en la última vuelta de las elecciones

2026-10-20 17:04:16 - MUNDO

Por Brendan O'Boyle y Lisandra Paraguassu

BRASILIA, 20 oct (Reuters) - Cuando Luiz Inácio Lula da Silva se dirigió a la Asamblea General de la ONU el mes pasado, aprovechó uno de los escenarios diplomáticos más importantes del mundo para transmitir un mensaje que ha llegado a definir ‌la que probablemente sea la última campaña presidencial de su carrera de varias décadas.

"Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", afirmó, en ‌una indirecta velada al Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, que, en su opinión, está poniendo en tela de juicio la soberanía de Brasil.

Lula ha presentado las elecciones brasileñas como parte de una ​batalla más amplia contra las fuerzas antidemocráticas, advirtiendo de la "injerencia extranjera" en una contienda que concluye el domingo con una reñida segunda vuelta frente al senador de derecha Flavio Bolsonaro.

En el primer debate entre los candidatos, celebrado días antes de las elecciones, Lula acusó a la familia Bolsonaro, encabezada por el expresidente Jair Bolsonaro, de estar "subordinada a los intereses estadounidenses".

Señaló las reuniones celebradas entre los Bolsonaro y Trump a principios de este año, antes de que este último impusiera nuevos aranceles a los productos brasileños.

En julio, Lula ‌afirmó que los nuevos aranceles eran el resultado de ⁠una "conspiración" con los Bolsonaro "impulsada por objetivos electorales".

El año pasado, el hermano del senador, Eduardo Bolsonaro, que vive en Estados Unidos, describió los aranceles de Trump sobre la carne de vacuno, el café, el pescado, el calzado y otros productos brasileños como una "medicina amarga" ⁠destinada a frenar lo que él denominó una ofensiva legal descontrolada contra su padre.

"La presión que ejercieron para que Estados Unidos impusiera aranceles a Brasil y su deseo de que Brasil sufriera algún perjuicio", afirmó Lula en el debate. "El hermano está allí incitando a un golpe de Estado contra Brasil".

La familia desmintió las acusaciones. El Departamento de Estado también ha ​desmentido ​cargos anteriores de injerencia electoral.

CAMINO DIFÍCIL A LA VICTORIA

La primera vuelta de las elecciones puso de ​manifiesto los límites del mensaje de Lula. Más del 47% ‌de los votantes respaldó a Bolsonaro, un aliado declarado de Trump, que se situó casi dos puntos porcentuales por delante del líder de izquierda.

Lula llega a los últimos días de campaña en las encuestas ligeramente por detrás de Bolsonaro, cuyo padre cumple una condena de 27 años por planear un golpe de Estado fallido contra la victoria electoral de Lula en 2022.

Aunque Lula no llega a las elecciones como favorito, confía en poder protagonizar una remontada espectacular.

Ya lo ha hecho antes. Tras pasar 580 días en prisión entre 2018 y 2019 por una condena por corrupción que posteriormente fue anulada, derrotó por un estrecho margen a Jair Bolsonaro en 2022.

"Mientras yo ‌viva, la extrema derecha no volverá al poder en este país", ha afirmado durante la ​campaña electoral.

Lula y sus aliados siguen luchando contra lo que consideran una injerencia internacional destinada a ​impedirle un cuarto mandato. Su campaña acusó al gigante tecnológico estadounidense Meta, ​propietario de Instagram, WhatsApp y Facebook, de manipular las redes sociales días antes de las elecciones.

Meta achacó el problema a fallos técnicos ‌globales y negó cualquier sesgo político.

Lula ha presentado a su oponente ​como un representante de un movimiento de ​derecha más amplio, compartiendo imágenes que lo vinculan con Trump, el presidente argentino Javier Milei y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Ante el triunfo arrollador de los partidos de derecha en las recientes elecciones en toda América Latina, Lula y sus aliados ven la segunda vuelta del domingo como una ​oportunidad para frenar el giro conservador de la región.

"Lula ‌es un símbolo de la lucha contra el imperialismo de Trump (...) de la liberación de América Latina y del mundo", afirmó Paulo Saboia, ​un técnico informático jubilado de 67 años, en un mitin de Lula en São Paulo.

(Reportaje de Brendan O'Boyle y Lisandra Paraguassu en Brasilia; ​información adicional de Isabel Teles en São Paulo; Editado en español por Juana Casas)

Fuente: google.com