Fadi Abed instala el pesado carrito en una calle de Ciudad de México para empezar la faena. "'Basalé, basalé', rica comida 'balestina'", dice para atraer clientes con su escaso español que denota el esfuerzo de los áraboparlantes por pronunciar la "p".
Fadi Abed irrumpe en el paraíso gastronómico callejero de la capital mexicana, donde construye una nueva vida tras escapar de la guerra en Gaza.
La comida árabe es poco común en Ciudad de México, mucho menos en puestos callejeros. Pero Fadi Abed recibe filas de comensales ansiosos por descubrir estos sabores.
En el carrito suena la "cumbia del falafel", que emula un pregonar de la venta ambulante de tamales en la capital desde los años 1990. "Lleve su rico y delicioso falafel palestino", reza el pregón, popular en todo el país.
Hay falafel, shawarma, hummus, kebab, baba ganoush, tabulé...
Los comidistas, dedicados a la caza de nuevos sabores, han retomado y viralizado las publicaciones del "Hijo de Palestina", su nombre en redes.
"Gracias a Dios, poco a poco vamos progresando haciendo comida palestina. Y al pueblo mexicano le encanta", dice en árabe a la AFP.
- "Sin nada" -
"Llegamos aquí sin nada", recuerda Fadi Abed, de 28 años, que aterrizó en mayo de 2025 como refugiado con 17 familiares, incluidos su esposa y su hijo pequeño.
México fue el destino porque su padre, Kamal, emigró a este país en 2010 tras la destrucción de su negocio de mármol durante un bombardeo.
Luego llegó Shadi, su hermano.
Con el estallido de la guerra en Gaza, en octubre de 2023, el padre viajó a Egipto para agilizar la salida de sus familiares, pero la angustia minó su deteriorada salud y en marzo de 2024 murió en un hotel de El Cairo.
Shadi siguió el proceso y apoyado por una intensa campaña en redes, consiguió el refugio.
Ahora Fadi Abed -que comerciaba café y frutas secas en Gaza- intercala su venta de comida en dos zonas de Ciudad de México. Todo se acaba muy rápido, no sobra nada.
"Viene de otro contexto, a Fadi no le gusta desperdiciar comida", explica Sergio Villegas, un escenógrafo mexicano de 48 años que lo apoya en el manejo de redes y en los puestos. "Desperdiciar comida durante un genocidio es impensable", añade.
Fue Villegas quien adaptó la cumbia viral con ayuda de inteligencia artificial.
- "El más famoso" -
De una bandeja, Fadi Abed toma pasta de garbanzo molido con perejil, la base del falafel, mientras otras contienen res y pollo especiadas.
También hay ensaladas y salsas de acompañamiento. Para beber, agua de sandia y de limón con hierbabuena. Y tentadores dulces árabes de postre.
Matile Enríquez, una asesora comercial de 63 años, llegó atraída por los videos en Instagram. "Comer comida árabe (en México) es muy complicado", explica. "Los restaurantes árabes son pocos y caros. Esta es una súper opción (...) económica, accesible".
"Me gustó mucho el condimento y que fuera vegana", celebra Lidia Flores, de 33 años, tras probar el falafel.
El sueño de Fadi Abed es establecerse definitivamente en México y abrir un restaurante. Cuenta orgulloso que en junio nació su segundo hijo y que es mexicano. "Voy a ser el más famoso entre los palestinos", dice sonriendo.
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